GATO POR LIEBRE
"Dicen que las mujeres y los gatos nunca vienen cuando se les llama...
pero acuden sin falta en cuanto no se les hace caso."
V.Aranda y J.Jordá en CARMEN (2003)
pero acuden sin falta en cuanto no se les hace caso."
V.Aranda y J.Jordá en CARMEN (2003)
Echemos un vistazo a estas fotos:


Su nombre es Dennis Avner. Y sí. Es un tipo de verdad, no el protagonista de ninguna película veraniega para adolescentes. Este norteamericano está transformando su cuerpo en el de un gato desde hace 25 años. Su metamorfosis comenzó cuando apenas tenía 23 años y ha sufrido ya tantas cirugías que ha perdido la cuenta. Además de las intervenciones médicas, ha de sumarse los tatuajes, que cubren todo su cuerpo, los pearcings, el cambio de dentadura, los injertos de pelo en los mofletes para simular bigotes y la silicona que se ha puesto en distintas partes de su rostro y lentes de contacto verdes para simular la mirada felina. Durante este tiempo ha gastado más de 200.000 $ para adaptar a la realidad lo que él tiene en la cabeza. Y aún tiene planeado gastar 100.000 $ más. Pero ¿Por qué? Por algo muy simple: él se siente un gato. En su cabeza es un felino aunque su cuerpo lo niegue una y otra vez. A mí me parece perfecto. No creo que esté mal de la cabeza. Si es feliz así, adelante con los faroles, que diría mi padre. Todos tenemos derecho a intentar hacer realidad nuestros sueños. Ya sea convertirnos en don Gato o viajar a la luna... Ojalá que encuentre a quien le rasque el lomo.
Eso sí, nadie en su sano juicio diría que Dennis es un gato. Por mucho que su cerebro le grite en su interior que tiene el adn de Jinks y odie a "esos malditos roedores".
Veamos ahora esta otra foto:

Dice el periódico, en primera plana, que es Thomas Beatie, el primer hombre embarazado de la Historia y que ayer ha dado a luz a una niña. Yo acudo presto a la noticia. Un escalofrío ha recorrido mi espalda. ¿Cuántas me van a pedir ahora un hijo mío? ¿Yo padre soltero? ¿A mi edad? Después, más calmado, he pensado que ya estoy casi en la menopausia y no creo que ninguna mujer en su sano juicio estaría dispuesta a que engendrara a un miniyo... Además, uno ya no está para esos trotes... El caso es que, al leer detenidamente, descubro que el "hombre embarazado" no es señor sino señora. Transexual, más concretamente. Es decir, que nació Juanita y que, mediante una complicadísima intervención, le convirtieron en don Juan. Quitaron tetas y le pusieron huevos, literalmente. Pero, por dentro, seguía habiendo un útero. Un útero femenino. Porque por mucho paquete que marcara Thomas, por muchos tatuajes de Amor de madre que se hiciera y por muchas tardes que pasara con sus amigotes viendo fútbol y bebiendo cervezas, Thomas seguía siendo una mujer...
Este post, políticamente incorrectisimo, si fuera publicado sufriría agrias críticas y furibundos ataques (machista, misógino...) porque presupondrían que se trata de una crítica a la transexualidad. Nada más lejos en mi ánimo. Yo, que soy fiel seguidor de la serie CSI, sólo me remito al axioma del sabio Gill Grisom: "No lo digo yo. Lo dicen las pruebas". Y a ellas apelo. Si el bueno de Thomas sufriera un accidente de coche (Dios no lo quiera), el vehículo estallara y su cuerpo quedara calcinado, cuando llegaran los de criminalística y tomaran muestras, al analizarlas al microscopio sus celulas "gritarían" que son xx y no xy. Y así Grisom diría: "nos encontramos frente al cuerpo de una mujer..."
Porque cuando Thomas muera (quiera Dios que dentro de muchos muchos años) y le entierren, lo primero que se comerán los gusanos serán el cerebro y los genitales (como a cualquier mortal) ya que las partes blandas es lo primero que desaparece, pese al mucho aprecio que los tenemos cuando respiramos y a los muchos quebraderos de cabeza que nos dan en vida. Y si los próximos pobladores de la Tierra encuentran sus huesos dentro de millones de años, su adn seguirá gritando xx y no xy... Los de Thomas erán los restos de una hembra porque no podemos grabar un nombre en cada una de nuestras céculas... No somos lo que decimos ser, ni siquiera lo que sentimos... somos lo que la naturaleza dice que somos. Y por mucho que un ciervo se sienta lobo, que su mente haya nacido en un cuerpo equivocado, como se acerque a una manada de carnívoros, estos le harán ver que la madre naturaleza es una hija de perra.
Que conste: me parece perfecto que un transexual quiera ser padre o madre. De la misma forma que cualquier heterosexual quiera ser ornitorrinco, por ejemplo, sin ánimo de ofender a tan maltratados animales... Todo el mundo tiene derecho a vivir con respecto a lo que tiene en su cabeza y a cumplir sus sueños. Sea convertirse en señor, gato, ficus o extraterrestre. Creo que estamos en este mundo para ser felices, aunque la jodida felicidad a veces nos lleve por caminos intrincados... Tenemos el derecho y el deber de luchar por nuestros sueños. Y a sentirnos bien con nosotros mismos... pero eso no cambia lo que somos. La naturaleza es así de cabrona. No entiende de corrección política.
Por eso, Dennis no es gato, sino señor, y Thomas no es señor, sino señora.
Así que la noticia es que una señora (con aspecto de señor) ha dado a luz una preciosa niña.
El verano es lo que tiene: noticias de lo más triviales para sobrellevar el calor...